jueves, 30 de septiembre de 2010

PECADORES

Llegó tarde. Los demás esperaban. Llovía, caía un manantial refrescante, de a poco, constante, seductor, tanto como la tarde cuando atraparon en la huida a la lumbrera mayor y alardearon como chiquillos por el arribo de la menor. Pero no sólo ellos esperaban, esperaban todos, una masa aglutinada, resguardo cobarde, ofensa a Tláloc, pecadores, todos pecadores. Y así, pecadores, partieron cuando llegó, pecadores queriendo pecar, buscando pecar, pecando por querer y buscar pecar. Pecadores al fin.

Juntos ya, todos ellos, no todos, no la masa, sólo ellos todos, se desplazaron. Con destino incierto, porque se sabe que imposible es saber lo que al paso se encontrará, lo que las manecillas esconden. Llegaron juntos todos ellos.

Entraron por la más estrecha de las tres al lugar del pecado. Trámite. Manoseo premeditado y alevoso a los y discreta revisión a las; antes de que tal distinción perdiera su sentido toda vez que cuando dentro se hallaran la gratitud sería por su preferencia sexual; detrás de la línea que demarcaba la frontera entre el bien y el mal, entre la salvación y la condena. Entraron todos ellos juntos. Luces neón, verdes chillantes, rosas pastel, lilas sensuales, rojos pasionales y asesinos carmesí, amarillos chirriantes y sinvergüenzas escandalizadores, negros y blancos reducidos a las sombras de los silencios cobijados por el murmullo del sonido estridente. Estrecho el lugar, estrecha su entrada y su salida también, camuflada con la que sirve en casos de emergencia, no había tal, ambas un engaño, una ilusión, la primera bien funcionaba como las tres, la segunda también y la tercera, cerrada por si acaso. En los muros, fotografías grandes, amplias, largas, algunas otras pequeñas, pero todas ellas indecentes, inmorales, pecadoras e irreverentes, como ellos. Al fondo el servicio del tocador que por razones desconocidas resguardaba aquella distinción para los y las y sólo ahí, porque una vez dentro la atmósfera se llenaba de un solo todo, ahora de nuevo eran un todo, un conjunto, con pequeños detalles que distinguían aristas, ángulos, niveles de acidez, temperaturas, dentro nada distinguía entre la piel y el deseo, guardados o no, estaban ahí. A la derecha mesas, algunas altas, otras bajas, grises brillantes con un filo de rojo que incitaba a pecar, que recordaba que rojo es el color del amor, de la pasión, del pecado, de la sangre y la guerra, guerra en la que todos ahí se debatían por ganar. Victoria una sola. Adentro todos queriendo ser iguales, rasguñando el aire y la piel para anunciar que no sólo las son sensuales, que no sólo las pueden bailar y provocar a cualquiera, los y las la misma cosa, pactando, sudando, jadeando de placer por creer haber ganado la guerra ahí, donde nada vale haber ganado. Afuera aún hay dos otros dominantes que pugnan por su dominio genérico, de género sí. Porque a los géneros la creación de la divinidad, raciocinio y lógica humana dicta que así debe ser y aunque por siniestra que sea la batalla, aunque en el camino se pierda o se gane, quien manda es uno sólo que no tiene nada que ver con el uno mismo del todo aquello que todos ellos ahí dentro representan. Poder y dominio, ganan aquí o allá. Y allá, del otro lado de la frontera el poder se ejerce con prejuicios, discriminaciones que menos lejos están que antes de caer. Por que caerán, y entonces, cuando caigan, renacerán, para juzgar a quienes juzgaban primero. Ya lo decía mi padre celestial, los últimos serán los primeros.


 

(Ejercicio de Relato en construcción…)

Lola


Lola, abreviación feliz y amable del nombre que aborrece, el completo, el de lista, el que le hace pensar en su no muy lejano futuro y su muy cercano presente, el que le hace verse reflejada en cada señora gorda, de tex blanca, con mejillas asquerosa y vulgarmente rosadas cuando piensa en eso que la gente se empeña en llamar porvenir, el que paradójicamente le recuerda la hermosura descomunal de su niñez, de su adolescencia y su incongruencia con el nombre bárbaro aquel, el que le hace llorar cada que se mira al espejo, Lourdes. Vive en el mundo real que ha construido para sí donde no es ésta, si no aquella, también en el irreal, en el que por razones desconocidas fue arrojada por imposición, sin previo aviso, consulta o posibilidad de elección alguna, aquel consensualmente definido real aún cuando poca certeza se tenga de ello, que sólo lo es en la medida en que así se ha decidió creer que es. Lola es una, es muchas y muchos, tantas y tantos que perdida está entre sus múltiples y diversos yos.

 

 
(Ejercicio de DESCRIPCIÓN en constricción...)

lunes, 27 de septiembre de 2010

FLOTANDO


¿Qué hacer en caso de emergencia?
¿Qué es una emergencia?
¿Un derrumbe, una explosión, una implosión, una inundación, un terremoto, un maremoto?
Aquella noche, todas ellas y otras incontables fueron su emergencia. De inicio no hayo de dónde o a qué asirse, de pronto pareció no encontrar nada debajo de sí, ni debajo ni arriba ni a los lados, ni dentro ni fuera, en ninguna parte. Vacío fue lo que encontró, un vacío vacilante, coqueto, trepidante y oscilatorio. Todos los males en un instante, vertidos en aquel hueco peor que el del hambre. El vacío, vacío de sí mismo. La nada consigo misma.
El derrumbe de ilusiones, sueños, pesadillas y pequeños muros construidos con el sudor de su orgullo a lo largo del tiempo, la explosión de todo ahí habido, implosión de lágrimas vertidas, volcadas cual maremoto y su fuerza, inundación inminente de los rincones, callejones, avenidas y todo cuanto le construía. Todo cayó, con la fragilidad con la que una hoja cae ante el tórrido romance del sol con la tierra en el otoño. Eso es todo, no más que un romance, mal habido, mal nacido, una utopía demasiado palpable al usufructo de los amantes.
Y así sin más que sí misma, la nada, reparó en que nada podía haber perdido cuando nada tenía, cuado de hecho la nada, nada era. lo que creía tener la nada cuando creía que era, era no más que una mera broma de los días, que le engañan, le empañan, le mienten, le sonsacan, le incitan a pecar con la tinta de la fe. Qué pecado más atroz que el de la fe, ciega, inútil, usurera pero hábil y capaz como ella sola. ¡Sola! Porque acompañada la fe no sabe estar. Tonta y estúpida fe.
La emergencia, se largó, cuando el sol cayó y calló.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Moriré.

Nada marcha bien. He dormido muy poco, eso le resta vitalidad y frescura a mis días, sobre todo cuando el desvelo de la noche anterior me retrasa hasta en el baño y salgo corriendo a iniciar la jornada, o a continuarla cuando es el caso. Todo apesta, incluso yo, incluso tú y todo alrededor, hace falta un poco de baño y agua tibia para suavizar los simulacros sinceros y confesionales.

He pecado de sinceridad, abierto demasiado las compuertas.

Algún día dejaré de ser yo, para ser todo lo que tú esperas.

Ahora veo todo con claridad.

Entiendo por qué lo hizo, por qué se suicido.

Es necesario morir a uno para ser aceptados por aquel que dice amarnos.

Moriré.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Andy:

Aquí los apuntes.

Proyecto de investigación (Para el viernes 24. En total de 2 a 3 cuartillas.)

Introducción:

Debe tener una extensión de uno a dos párrafos que termine con la formulación del problema de investigación.

Justificación:

Pequeña reflexión con extensión de uno o dos párrafos que responda a preguntas como: ¿Porqué es importante y relevante llevar a cabo ésta investigación desde el punto de vista personal, académico, punto de vista social, etc.?


Objetivos:

Generales

Específicos

(No dio extensión específica ni características particulares de)

Hipótesis:

(Extensión máxima un párrafo. Tienes que tener presente al momento de redactarla cuál es su función fundamental, GUIAR LA INVESTIGACIÓN, PARA QUE NO TE PIERDAS)

Eso es todo nena, que termines pronto. Un beso

martes, 21 de septiembre de 2010

***

Pureza despojada.

Ociosas miradas.

Inútiles y mentirosas.

Tropiezo.

Descuido-

Hallazgo.

Miradas penetrantes,

Enclavan la memoria.

Esperanza.

Reflejo de Él ser, su Ser.

Dentro,

Caricia.

Tenue brisa,

Recorre humanidades,

Geografías,

Latitudes.

-pequeños todos-

Inasequible,

Se diluye,

Evapora el instante.

Pena,

Inunda el ayer,

Suspiro.

Expiro.

Adiós,

El de ellos,

Que nunca,

Ni jamás.

Pureza,

Sí, la Suya y

-sólo suya-

---

Martes 21 de Septiembre 2010


 

En espera de ideas grandilocuentes, rimbombantes y prodigiosas, de la mano de la última gota Flor de Caña que de a poco un buen día terminará por agotarse y del simulacro que tengo por copa me hago acompañar. A mi derecha se encuentran, pacientes. Aquella recorriendo tenue y tambaleante la anatomía de aquel, de principio a fin, dibujando con sensualidad el camino recorrido. A punto de seducción ha detenido su andar, ha llegado lejos: al fondo. A decir verdad no hay más a dónde ir. En silencio esperamos.

lunes, 20 de septiembre de 2010

¡Jamás!

Dolor de muela.

Domingo 19 de septiembre de 2010


 

Pero qué mierda, no puedo seguir escribiendo, la maldita estructura se me ha metido al culo, no puedo dejar de odiar aquella maldita conversación. Me ha movido el piso, no puedo continuar sin antes… Será después. No aquí, no ahora. Sé que ella no es mía. Cómo tener la convicción de ello, cómo identificar el maldito sistema permeando lo que uno considera el sentimiento más puro que puede llegar a experimentar, transformando a éste en un puto título de propiedad privada. A la mierda con su maldito modelo capitalista de análisis y me vale madre si tal no lo es, no sé qué nombre ponerle a lo que dijeron, a su forma de interpretar la vida, lo que sé, lo único que se me puede ocurrir en este momento es que en efecto, su vida no tiene sentido, no lo encuentran y no me convencen sus argumentos. Cuando vean en sus manos el fruto de su simiente… es más, creo que ni siquiera entonces lo entenderán, lamento que la naturaleza les haya desprovisto de esa posibilidad, podrán decir que la subjetividad como tal ha sido creada, que somos todos iguales (esto no lo escuchaste pues te ausentaste), que no hay diferencia que distinga al individuo del vecino y estos en conjunto de la masa, pero jamás entenderán el vínculo entre la simiente y su alcoba temporal. ¡Jamás! No creo que se necesite vivir un fenómeno para entenderlo, pero de éste, queridos, sí que están muy lejos.

Ella no será mía, pero ustedes jamás sabrán de ese amor. ¡Jamás!


 


Sistematizando, aún.




Bitácora.


Domingo 19 de septiembre de 2010


Advertencia al lector: redacción sumamente aburrida e infructuosa, se recomienda considerar la posibilidad de no continuar leyendo.
Ha sido un descanso bastante prolongado y bondadoso el que ha otorgado el gobierno mexicano, considerando que estamos a casi nada de haber vuelto de las extensas vacaciones de verano. Me dedicaré a los pendientes –me dije– al enterarme. Me vi encerrada en casa, en el sitio de siempre, frente al ordenador. No así. Dicen que planear no sirve, yo creo que sí, planear sirve para saber de antemano lo que uno no hará, romper planes puede resultar una herramienta útil de predictibilidad. Y no necesito ir más lejos. Heme aquí. Escribiendo en el bendito blog al que detesto y al que paradójicamente le he tomado más afecto que a cualquier otra tarea de la hasta ahora insípida academia (la revista parece prometedora, pero no es garantía). Lamento que el lector tenga que soportar mis constantes disculpas, quizá sea parte de mi estilo, si es que tal existe, como Fonseca a quien aludir la salud dental de sus personajes le es inevitable en casi cada obra. Éste será mi elemento común, aquél que me delate como la manzana podrida que vive en el balcón.
Así que los pendientes, pendientes seguirán; esta noche, al parecer, nada conseguirá su atención. Quién sabe, quizá corran con un poco de suerte cuando el insomnio se apodere de mí y se conjugue con mis devaneos intelectuales, cuando las dudas me posean y no haya exorcista más poderoso que el delirio, cuando el naufragio no sea más que la única opción y termine refugiándome en la indecente soberbia del conocimiento que por sí y para sí inútil es.
Me sé de tal suerte desordenada, que el orden me obsesiona. ¡Vaya forma de llevar dicotomía tal! De alguna manera la demanda implícita de la escritura constante pugna por hacerme calzar la horma del orden; la ausencia y el abandono, de apoco me esterilizan, impiden el cumplimiento del deber; la inmensidad de lúgubres huecos paralizan la máquina pensante, eso parece, eso quiero creer, puede ser también la escapatoria más cobarde y vil. Ahí donde la constancia gesta el orden el éxito ve su luz –Coraje y Valor, me repito a veces-. Me siento obligada a cubrir los huecos, eliminar en la medida de lo posible la oscuridad, así que, he optado por la resolución más absurda y la que, de hecho, detesto más: Administrar. No es la primera vez que lo intento, en alguna entrada pretendí de manera distinta ordenar, no puede, claudiqué. ¡Joder! Qué más da, lo intentaré de nuevo, ahora de esta forma.
Véase que muy bien puede ser todo esto un pretexto para evadir los deberes, que por cierto son de carácter urgente, aunque he de confesar que nada me tiene más atada a ésta luna que el deseo de fluir. Hay tanto acá dentro y no hallo espacio mejor que el silencio del fondo blanco del procesador de textos (Quisiera decir de la hoja en blanco seducida por la tinta, pero el simbolismo pierda cada vez más su sentido. ¿Quién se vierte actualmente sobre papel? Pero qué vista tan corta la mía.) Que aburrimiento, cuál es el sentido de escribir para uno mismo a sabiendas de voyeurs invitados. ¿Escribe uno para ellos? ¡Qué calvario para tan honorables escasos lectores!
So pena. Escribo de todo, de nada. No hay un punto claro, me pierdo con facilidad, como sea, no pretendo ser reconocida por don alguno, que por cierto, pocos son los que son.
Y bien, había un punto o una línea a seguir, debería decir una acción representada por la palabra administrar, aunque por sí misma me provoque repulsión, ella es la guía de esta noche, por más tedioso que parezca algún resultado positivo habrá.
Veamos el curso comenzó el día nueve de agosto, comencé el día doce, de ahí que debería haber una entrada nueva cada día par, lo cual es imposible por obvias razones, no todos los meses terminan en números par y mis ganas de sistematizar no dan para planear las entradas por mes. Dejemos esto en pequeños indicadores numéricos. Hasta el día de hoy, madrugada de lunes 20 de septiembre, considerado como domingo -se omite la aclaración de las madrugadas- han pasado 40 días desde el inicio del blog, del que se demanda oficialmente una entrada cada tercer día, así pues 20 son las que deberíamos encontrar en este espacio virtual de las cuales sólo se cuentan 14, solamente –incluida la presente- faltan seis entradas, seis huecos por cubrir. La ausencia no es tan grave como creía, confieso me un tanto aliviada, no obstante, no dejo de lado el hecho de que rellenar huecos no garantiza el éxito, dejemos claro, sólo intento resarcir para continuar sin ausencias que me llamen a la oscuridad. Paradójico, pareciera que pierdo el tiempo.
De las seis entradas ausentes, se demanda un texto que atienda a las características de una descripción –demanda específica del curso-; además una crítica de la puesta en escena "Más pequeños que el Guggenheim" (la reseña del por qué en el primer intento no fue posible ver la obra, no cuenta para tales fines); también una reseña a forma de relato del ejercicio de "Observación antropológica" nocturno, de modo que restan tres espacios para temática libre, uno de los cuales será ocupado por el anexo que ha nacido a la par de éste intento de administración de espacio virtual, como una molestia en la muela, o un cólico menstrual. Al final del recuento, son únicamente dos las ausencias latentes.
Tres de la mañana, horario de rigor para intentar conciliar el sueño y dormir por lo menos dos horas.
Hasta aquí con la sistematización.


Luna sin noche.



lunes, 6 de septiembre de 2010

A mi Sofía adorada.

Bitácora.



México. Lunes 06 de septiembre de 2010.

París más menos, 17 horas avanzadas del martes 07 de Septiembre de 2010).



Onomástico número 29 de la señorita Dalila Alejandra.



Estaba muy dispuesta ya a entregarme por completo a las delicias del sueño reparador, después de comenzar una nueva ronda de desvelos de veintidós horas de vigilia por dos de sueño, no obstante las ventajas de la fuerza de voluntad que le pueden imponer a uno las nuevas tecnologías de las comunicaciones me han hecho saltar de la cama, increíblemente absurdo, pero fue con la idea de cómo puede ser loable una madre que no se esfuerza.



Debo decir que lo que me sacó a puntapiés de entre sábanas fue una súbita nostalgia, un golpe momentáneo que me produjo vértigo, mareo de estar ahí, tendida. Es que suceden tantas cosas ante nuestros ojos cada día y tan difícil es detenerse a ver con detalle, todo sucede tan deprisa, es tan líquido el tiempo.



Cada noche me da un pesar inexplicable no poder ir a dormir al mismo tiempo que mi hija lo hace, mi nena hermosa pregunta cada noche sin falta y sin perder jamás la esperanza ¿mami, vendrás a dormir conmigo hoy?; -Más tarde mi amor, más tarde-; Bueno mami, pero me tapas y me cuentas un cuento. –Sí mi amor- Debo confesar que no siempre lo cumplo, en muchas ocasiones el letargo del cansancio acumulado durante la jornada me amarra con aplomo al banco que acompaña al concierto de mi escritorio sobre el cual descansa el ordenador siempre encendido, dado que no tengo un aparato electrónico cuya función específica sea reproducir música, ¡Tuns está siempre a mi disposición, suavizando con melodías, por demás está decirlo, de lo más versátiles que se le pueda ocurrir al lector. Me veo en muchas ocasiones tristemente contestando desde este sitio, sin saber cómo librarme de esta afán por dar el ancho, por librar mis miedos, superar los retos, cumplir las metas y entre tanto mi pequeña, paciente, espera muchas noches que mami le cuente un cuento y la tape al dormir. He forjado de mi hija una niña independiente y muy capaz. Ella se prepara para ir a dormir, tras la indicación -es hora de dormir, ya sabes lo que tienes que hacer: lávate los dientes, ponte el pijama y a dormir- comienzo el trajín. Busca su pijama, elije de entre las muchas que la abuela le ha dado, la que le apetece usar tal o cual noche, se cambia, se lava los dientes, toma su muñeco de peluche favorito, extiende la cobija se duerme.



Hoy fui tan feliz. A diferencia de los dos primeros semestres en la carrera, éste me ha sorprendido, me doy cuenta de que estoy creciendo. He aprendido muchas cosas, vislumbro otras tantas y lo veo reflejado en el día a día con mi pequeña. He desarrollado un ritmo de trabajo para los asuntos académicos. En fin.



Pese a los múltiples pendientes académicos, acudí a la cita, al ritual de las buenas noches. Tomamos un tiempo para peinarla antes de dormir, leímos un cuento, la tapé, le di muchos besos de las buenas noches y calló como roca. La jornada este ciclo escolar es intensa para ambas.



Nuestro día comienza a las cinco treinta de la mañana, de ser posible, diez minutos antes de la media, minutos que pueden salvar la mañana. De inmediato acudimos al ritual de la ducha, sin margen de error tenemos que estar fueraa las seis horas, para que ella tenga los treinta minutos siguientes, en su ancho y largo total, para vestirse, portar el uniforme, zapatitos y una vistazo frente al espejo. Mi cambio no debe rebasar los cinco minutos, mientras ella se arregla, yo preparo el desayuno. A la media siguiente, ya debe estar tomando el desayuno y el lunch del día debe estar listo en la mochila. Siete horas en punto ya estamos camino al transporte colectivo. Media hora después ella debe estar su escuela, para que en la siguiente yo llegue con tiempo a mi primera clase. Al término de mi jornada, salgo corriendo para recogerla, regresamos a casa. Tiene el deber de cambiarse el uniforme y dejarlo doblado y en orden en su lugar, prepararse para comenzar su tarea, después comer, si el peso de los párpados aún le da lugar, juega un poco, cena y a dormir. Es una niña admirable.



Mi jornada como estudiante va siendo retomada desde la hora en que ella concilia el sueño hasta muy pasada la media noche. Así ha sido desde el ingreso a la universidad, el café es un aliado que no me puede faltar, no podría simplemente mantenerme lúcida a las tres de la madrugada para dormir dos horas y volver a comenzar. No sé cómo es que el día no me da para más. Aún así, martes y jueves la jornada se pone más emocionante. Toma clase de gimnasia en Ciudad Universitaria, así que el tour comienza cuando salgo de facultad corriendo al rumbo de la cineteca nacional para recogerla, regresar corriendo al campus y luego a casa, en caso de los jueves, después de gimnasia aún hay que ir a mi clase de comunicación y cultura de seis a ocho, pobre mi niña, por lo menos este jueves ha terminado molida.



Hoy sentía extremada tranquilidad, disfruto cada momento con mi niña, bailamos después de comer, charlamos de lo que pasa en su escuela, en la mía, salimos a dar una vuelta a la tienda, leemos juntas. La amo, me siento tan afortunada de su existencia, me enriquece el alma, sus sonrisas y carcajadas me hinchan el corazón de felicidad. Es un sentimiento que por más inexplicable e inteligible que pueda ser, sale de mis manos, si alguna vez alguien ha sentido que el corazón revienta de alegría, eso es poco, muy pequeño y lejano del amor entre una madre y su pequeña.



Amo sentirla a mi lado durante la noche, como un bulto, que sigue la marea de sus sueños y se pasea por el terreno de la cama. Desde que nació dormimos juntas y desde entonces, es natural que me propine patadas o manotazos en cualquier parte de mi cuerpo, desde los pies hasta la cara, nada raro es despertar con un pie en mi nariz. ¡Amo despertar y sentirla a mi lado! Amo sus aromas, los buenos y los malos, aunque para mí todo en ella es tan delicioso, la dulzura de su aliento al despertar, el humor de sus amaneceres, su gesto perdido y plácido en el sueño reparador del cual ella sabe que sus huesos se prenden para crecer, ella lo sabe, debe recibir dormida las primeras horas de la noche para que los huesos hagan lo propio. Cielos, amo tanto a esta pequeña que ahora mismo yace con todo su esplendor en nuestro lecho, segura, cómoda, tan hermosa ella.



Me importa muy poco esta noche la opinión que me merezca el lector, sólo aprovecho el espacio, por una parte cumplo y por otra fluyo. Tenía todo un espacio ocupado para otras cosas y al final me ganó el ardid de la maternidad pueril.



Te amo pequeña Sofía. Te amo tanto. Adoro estrecharte entre mis brazos, sentir el peso de tu cuerpo suspendido en ellos cuando te das toda tu al calor de mami. Te amo tanto mi amor. Te amo.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Incompletud. Término rechazado por el procesador de textos de mi ordenador.

Bitácora.




12:09

Madrugada del Lunes que para mí sigue siendo:

Domingo, 5 de septiembre de 2010.



De vuelta a la escritura simple y anecdótica, poco creativa pero necesaria para retomar el hilo y el ritmo. No sé (espero no sea ésta una constante creciente) cuántas veces más pediré disculpas por la falta de regularidad en la bitácora, me es difícil pasar por alto la necesidad inminente que me asalta al encuentro del inmenso fondo blanco, al que me aduce el compromiso académico y la responsabilidad ética y moral propinada por mi condición de colegiala; ahora que si a esta la dejo de lado, me sería más cómodo escribir no tan seguido, pero, no más de la misma sopa. A callar. ¡Que fluyan las letras!



Deber nuestro era visitar este fin de semana la sala Xavier Villaurrutia para intentar incrementar la audiencia (que al final de la jornada fue lo que menos le hizo falta) a la puesta en escena Más pequeños que el Guggenheim, dirigida por Alejandro Ricaño (información por demás innecesaria en éste espacio y que se registra sólo con fines prácticos) y por otra parte, por supuesto, enriquecer el propio acervo cultural inmaterial; además de entregar o publicar (si bien entendí) un comentario crítico en torno a ella. Lamentablemente las localidades se agotaron muy pronto y nos quedamos sin obra, crítica y tiempo libre que nos robara el viaje hasta el escondido Centro Cultural del Bosque, para al final quedarnos con no más que una honda tristeza, momento propicio para un agradable y consolador tabaquito.



Pausa.



Los avatares de la vida académica me arrastran a la inevitable ignominia del deceso temporal. En breve espero poder continuar. Es irrisorio, lo sé. Pero por ahora no estoy del todo concentrada en el tema que quiero desarrollar. A la vuelta, la reseña de Cuando me quedé sin localidad.

lunes, 30 de agosto de 2010

Suicidio metafórico. Muerte natural.


Narración.

Lunes 30 de Agosto de 2010

Como era costumbre, ignoraba la ubicación de su móvil en la inmensidad de la pequeña cueva. Había dado poca importancia al naufragio dado que de vez en vez  intentaba des enajenarse del aparatejo durante aquellos días de la semana en los que ni se trabaja ni se estudia. Hasta que tuvo que recordar que hacía días no lo veía por ningún rincón, ni mucho menos había escuchado el sonido chirriante del tono para llamadas o mensajes, melodía ridícula en el primer caso y el canto irrisorio de una rana para el segundo. Por si fuera poco confirmó al hallarlo debajo de la cama, tras una búsqueda perezosa incitada por el reconocimiento de sus limitaciones para recibir el amanecer con la asistencia contingente de su reloj biológico, sus sospechas de la falta de batería, evento tras el cual cualquier intento de comunicación sería por demás infructuoso.

Dio por fin con el bendito invento que le facilitaba (por no decir que le obligaba la mayoría de las veces) abrir los ojos y arrojarse fuera de la cama unas veces con ganas, otras tantas sin ellas y mentando madres en punto de las cinco horas de la madrugada, cuando apenas conseguía contar dos horas de haber entablado idílica relación con Don sueño fugaz.

Con toda calma buscó el cargador, lo conectó. Jamás hubiera podido imaginar dar con lo que le llegaría segundos más tarde. La pantalla decía, además de los datos de rigor (01.35, abajo, 30/08/10), 1 mensaje recibido. Siguió la ruta por demás conocida, Ver. Quién querría ver un mensaje como aquél. Laura, me voy b suicidar. Te ame. Adiós.-

Parálisis mental. Absorto. Mente poco lúcida imposibilitada por instantes de pensar con claridad. Incapaz de razonar. La adrenalina que suele llegar de golpe ante una eventualidad extrema o inusual no se hizo esperar. Como receta de cocina, llegó de golpe el hervor de la sangre.

Miedo. Terror.

Cuando pudo volver a la experiencia sensorial y controlar un poco el temblor incontenible de todo el cuerpo, desde las extremidades hasta el último milígramo de piel que le ocupaba, se vio buscando la fecha en que el mensaje había sido enviado. 28/08/10. ¡Mierda! Habían pasado dos días ya. La adrenalina devino vértigo. Mareo. Dos días desde que si el valor le fue suficiente al emisor, el corazón se habría detenido. Muerto, hace dos días.
              
No vaciló para llamar a la casa materna del ahora supuesto difunto, imaginando lo que bien podía estar sin duda alguna sucediendo o terminando de ser. – ¿Estarán en el funeral?- se preguntó –O quizá ni siquiera estén enterados, tal vez ya lo enterraron o acaso habrán incinerado sus restos-

-¿Sí, bueno?- Atendió una voz fémina, adormilada y razonablemente tolerante y amable para la hora impertinente de aquella llamada telefónica.
-Buenas noches, ¿se encuentra Edgar?

-No, no se encuentra, ¿quién le llama?

-Alicia. Buenas noches Señora.

-Edgar no se encuentra, no llegó a dormir.

(Silencio de las interlocutoras. Ruido ambiental)


El diálogo continuó. Pero a estas alturas del diminuto intercambio de información, el vértigo aquél terminó de sumirle en la inmensidad del vacío cuando escuchó la frase minúscula y paradójicamente monumental -no llegó a dormir-. Para una madre de cuatro hijos cuyas ideologías eran tan independientes, mentalidades tan abiertas, hombres al fin, que un hijo varón de recién cumplidos veinte seis (precisamente el día que el mensaje fue escrito), universitario, de múltiples vicios, manías y malas costumbres falte una noche o dos o muchas a dormir a casa es lo más natural del universo entero, qué de raro podría haber en la falsedad de esa ausencia.

Dubitativa emite algunas consonantes sin poder por algunos segundos formular la siguiente pregunta. No quería ser quien diera la noticia, aún había la posibilidad de que todo fuera un sueño, una broma o un intento cobarde por acabar con la vida. No se atrevía a dar una preocupación vagamente infundada a la madre, no, esa no era la intención.

-No sabe cua, don…

Su interlocutora le interrumpe.

-Es que a veces no llega, se queda a dormir en su otra casa. Quién lo busca

-Ali

-Alicia, ¿verdad?

-Sí. Alicia.

-¿De la escuela?

(Duda) –Sí. De la universidad. (Mentira, qué más da. No podía decirle que quien estaba del otro lado era la chica que le había roto el corazón a su hijo a los doce años. Esa información vital no le hacía falta, la madre la odiaba y no podía siquiera escucharle el nombre maldito, Laura, había desaparecido de la memoria de todos ellos y no podía de la nada resucitar. Así que dijo su segundo nombre, por miedo a represalias. Sabía que el susodicho muchas noches no dormía en casa de la madre, pero que esta noche no estuviera ahí, ni durmiendo en paz, ni durmiendo como mortal, le dio una segunda luz de esperanza. Sí, cabía la posibilidad de que no se hubiesen enterado, pero también de que si no había del otro lado del auricular el silencio particular de un sepelio aún podría estar entre nosotros.

Terminó la conversación. La madre advirtió que era una hora muy poco propia para buscar a un compañero de la universidad. Ella le dio la razón y comentó que se trataba de algo urgente, quería terminar pronto con el diálogo, temía que el temblor en la voz le delatara y su interlocutora comenzara hacer preguntas de más. Convino la madre enterar al joven de la urgencia de su fiscal.

Auriculares a sus puestos.

No podía dejar de temblar, se guareció impávida frente al monitor de su ordenador. Perdida en la nada. Creyó dogmáticamente durante algunos instantes en el acaecimiento. Tal vez era una despedida metafórica, quizá moriría una parte de aquél para dar lugar al nacimiento de un nuevo yo. Que mierdas puede uno pensar en una situación así.

Recordó que le quedaba un poco de crédito en el aparatejo de las comunicaciones distantes. Marcó. Respondió, adormilado el autor físico e intelectual de aquel criminal mensaje atroz. El diálogo no importa demasiado. Él, adormilado, apenas capaz de articular palabra inteligible. Ella, aterrada por lo que sucedía e incrédula de la indiferencia del otro.

Él dijo –No te preocupes, todo está bien-
                                                                          
Así, con esa desfachatez. ¡Cómo era posible respuesta tal! ¿Qué se supone que uno debe pensar en un caso así, después de leer un mensaje como ese? ¿Acaso existe un manual donde se dicten las reglas para quien no DEBE preocuparse en caso de anuncio de suicidio del mejor amigo?

Después de todo aceptó el mensaje en su carácter metafórico. Dar muerte a lo que uno es para que en su lugar llegue cualquier otro desconocido, por supuesto es un suicido. Ahora lo entiende y lo ve todo con reminiscente claridad. Él, dio muerte a sí mismo y ella ahora lo desconoce física y espiritualmente, lo reconoce en la memoria de los años mozos. Guarda silencio. Minuto de paz.  

Silencio.

Ocho vocablos.

Un adiós.
Por la muerte de aquel que murió por que se suicidó.  

         

domingo, 29 de agosto de 2010

¿Usted lo vio ? ¿O lo escuchó?


Bitácora.
Domingo 29 de Agosto de 2010

Se preguntaba si los pensamientos pueden ser tan estridentes como para llegar a la percepción de oídos ajenos. El temor a ser descubierto en divergencias con la lógica más barata, dicho de otro modo, atendiendo la inmortalidad del cangrejo, la vida fértil de la marrana o la numeración subsecuente de las luminarias estelares del universo, le aterrorizaba.

Ante la sospechada omnipotencia del oído humano, intentó regular el tono elevado de sus pensamientos, tarea inútil. Se sentía a cada paso tan escuchado como una estación de radio a la hora del alimento, perseguido, espiado. De pronto la compañía de oídos involuntariamente prestos devino un vértigo insostenible.

Corría pavorido por las aceras de las calles, miraba velozmente en todas direcciones, sucedía que, además de sentirse invadido por oídos ajenos, perecía de ellos recibir respuesta. Psicosis, pensaría cualquiera de nosotros. Sabrá el dios con de minúscula o la Diosa con D mayúscula el chismarajo que se armaría entre los dos otros distintos y distantes, que valga la re-ignorancia, sabrán las divinidades de las des que carajos quiera decir eso.   

El y los otros.

Pensamientos. Vientos desorientados. Al fin y al cabo nomás que chismes de lavadero a nivel de abstracción barata. No me crea mucho, yo sólo pasaba por ahí cuando aquel pobre inmortal corría por las calles, tapándose no los oídos oiga, si los ojos para no ver quien le hurgaba los pensamientos. Vaya usté a saber quién sería. A lo mejor usted lo vio, porque yo no lo vi, sólo lo oí cuando pensaba que…             

viernes, 27 de agosto de 2010

Diosa y no dios.



Bitácora
Viernes 26 de Agosto de 2010
Bueno, malo. Mejor, peor. Superior, inferior. Cómo saber, en éste mundo de multiplicidades, lo que corresponde o debe ser circunscrito en tal o cual parte de la dualidad. Es bueno quien no mata, malo el que lo hace. Mejor quien no falla, peor el que lo hace. Superior quien se encuentra por encima del otro, inferior quien está por debajo.
El ser humano cambia, se transforma, se reinventa y se acomoda al poderío de la naturaleza de la cual somos no más que un medio para ella poder pervivir. Somos el medio de la información y no viceversa. El ADN necesita del ser humano para guarecerse de sí misma, de sus inclemencias, de su omnipotencia. La naturaleza es el dios de todas las sociedades. Es el ser magnánimo y vengativo que describe la biblia, es el ser que caprichoso se muestra en apariencia amoroso al producto de su creación. Nos corteja, nos embelesa con su ostentosa esencia, con su forma, nos hace creer que es bella, sólo porque nuestros ojos, mortales ellos, no han logrado ver nada igual en lo que va de su pequeño paso por el globo terráqueo, el universo y todo lo que haya más allá, si es que hay. Tal vez nos engaña la naturaleza, nos hace tener cada día ilusiones ópticas. Qué es la ciencia, el feligrés de la diosa naturaleza, un dogma. Conjunto de explicaciones confirmadas por el aparato sensorial del hombre, confirmaciones que la misma naturaleza le hace creer. Somos su medio. Nos ha hecho creer que nuestra inteligencia no tiene límites, que podemos llegar a donde queramos. Pero sólo es eso. Una creencia. Hagamos números. Sólo eso. Números. Somos una utopía. Un engaño. Una mentira. Y en ella encontramos el amor y la felicidad.
El amor, tan falaz. Pregunta milenaria. Se le ha denominado de muchas formas, ¿tiene caso seguirnos haciendo las mismas preguntas inútiles y ociosas? Arte, belleza, amor, odio. Lo bueno y lo malo.
El ser humano cambia.
¿Es superior aquél que falla y en el camino del error aprende, aprende con dolor, sufrimiento y descalabros?
¿Es inferior quien nunca cae, o cae el peor número de veces, el que todo se le da con facilidad y benevolencia, para el que todo es alegría, amor y felicidad?
No hay tales.
No hay inferiores, ni superiores.
El ser humano es tan diverso y se mueve en el mar de las subjetividades que, por mucho que lo intente, no llegará a una respuesta objetiva. No creo que consiga categorías que describan a la mayoría de sus suscriptores. Cuando llegue a entender la objetividad y consiga vivirla y transmitirla a corruptos, violadores y asesinos, volverá a sí, para cuestionarse de nuevo la validez de aquellos presupuestos.
No hay tal. Somos sólo un medio de la naturaleza y por más que intente el hombre gobernarse a sí mismo, predecirse imposible me parece que es. Titánica tarea. LA historia lo dice todo. Sí, hay patrones de comportamiento, somos muy similares, pero jamás iguales. Somos tan diversos y efímeros que antes de dar el segundo respiro hemos desaparecido.
 

jueves, 26 de agosto de 2010

Traición


Bitácora.
26 de Agosto de 2010
Tengo que traicionarme, porque lo quiero escribir sí tiene que ver con la entrada anterior, pero aquella le restaría importancia a la de hoy. Sé que pretendía guardar rigor y disciplina, pero este es un momento muy importante e intentaré establecer una conexión.
Hacía ya varios días, incluso semanas, que transitaba por senderos lúgubres. ¿Qué sucedía? Mirar el muro de enfrente, las ventanas del edificio, los detalles, las palomas que arriban indefensas e insolentes, puede resultar sumamente provocativo. Sumida en un letargo, absorta ante el soberbio avance impaciente del tiempo. Mirar ha rendido frutos.
Desde el primer ciclo hay ideas que rondan mi cabeza sin descanso, descubrir tantos abismos conceptuales que de apoco van ocupando su lugar, ordenando el caos y dirigiendo el pensamiento, definitivamente no soy la misma persona. Cada lectura abre más y más caminos ¿Qué sería del hombre sin el conocimiento? No llevemos esto a un nivel filosófico-ontológico-hermenéutico.
La llegada a la universidad me ha despojado del velo de la fe inalienable y con ello también he conseguido llenarme de decepciones y desesperanza. ¡Claro! Si uno es capaz de distinguir el negro del blanco la vida le cambia. . .
Continuará …

martes, 24 de agosto de 2010

Prólogo


Bitácora.
24 de Agosto 2010
Prólogo.
He decidido cambiar mi propia dinámica de escritura. Dado que sigo sin encontrarle sabor al ejercicio, pretendo mínimamente hayarle sentido y utilidad. Para ello he de exigirme, en la medida de lo posible, disciplina y rigor en la redacción de este espacio.  En vez de hacer una entrada nueva cada tercer día, preferiría centrarme en una sola temática y hacerle modificaciones al mismo texto con la misma periodicidad, así las ideas se ventilarán y encontrarán su propia cause. Una vez que haya quedado satisfecha con el cuerpo y texto final me dedicaré a crear uno de temática distinta. Si el lector directo tiene alguna opinión al respecto le ruego me favorezca con ella y me permita conocerla.
  
De nuevo sucedió.
No quiero escribir y sin embargo lo estoy haciendo, tengo que hacerlo. Aún representa una obligación que responde a la dinámica de clase, aún no le encuentro el gusto. Sigue siendo un trámite. El cólera sigue abrazándome el vientre desde la terrible experiencia del ciclo anterior y la imposición del ejercicio me devuelve invariablemente a la impotencia de entenderme con el otro, de modificar algunos contextos; aunque bien puede ser una justificación para cumplir el requisito de cualquier temática. No me llegan más que incipientes pinceladas de pensamientos pueriles. Aborrezco tener que hacer de esto un confesionario dada mi incapacidad creativa, mi pereza intelectual. Atenerme a describir mi persona, antes que ejercitar la imaginación, llevar al lector por senderos atractivos, temerarios, tretas, triquiñuelas literarias. Nada. No hay nada interesante aquí.
Al término del primer ciclo en la última licenciatura aprobada hace cuatro años por el Honorable Consejo Técnico de la Facultad de Filosofía y Letras: Desarrollo y Gestión Interculturales, idealmente, uno habría tenido contacto poco profundo pero suficiente con nociones básicas tales como  identidad, cultura, globalización, capitalismo, multiculturalismo, estado-nación, racismo, comunidad, etnicidad, reivindicaciones, pluralismo por mencionar algunas.  

domingo, 22 de agosto de 2010

Cuatro


Bitácora.
Domingo 22 de Agosto de 2010
Contó, a las diez horas de los presentes, cuatro ciclos. Sin creer en ninguna divinidad, inercialmente intentó dar gracias a…, se detuvo antes de lograrlo, sólo lo pensó, pensó agradecer por su llegada, que sin quererlo cambió todo, todo lo cambió.
Cinco de la mañana. Contracciones. Una llamada. La espera insoportable. El vecino oportuno que ofrece su auto azul. Tiempo insuficiente. Tránsito congestionado. Ella tiene prisa, no puede esperar más. Decide asomar la sien haciéndose acompañar de aguas blancas, administrando el dolor más grande que la humanidad puede soportar. Los huesos se abren. No hay anestesia, camilla ni enfermera que les asistan. Llega, por fin. Morada. Superficie cálida, húmeda. Una especie de conducto les une aún, blanco, viscoso, palpitante. Impresionante.
Cambió todo. Todo cambió. Lo cambia todo, cada segundo, lo hace magistralmente. Su mirada, su sonrisa, su voz, su llanto, sus logros, sus hazañas. Toda ella.
El miedo crece. Este andar puede ser tan terrible o hermoso como incierto es el azar. Cierto, se pueden tener aproximaciones, hacer conjeturas, pronósticos, vaticinios. Cierto que lo incierto gobierna, aunque la ciencia pretenda demostrar lo contrario. La ciencia. Falacia de la humanidad.
Silencio.
(Lamenta no poder dar más, las letras necesitan respirar, sazonarse, soltar su jugo)

viernes, 20 de agosto de 2010

Fastidio


Bitácora
Viernes 20 de Agosto de 2010
Aquel primer día abriste los ojos cuando el reloj sentenciaba las cinco y media, por cada veinticuatro horas transcurridas, desde entonces hasta este día, tres son las que has dedicado a dormir. Cerraste los ojos a las tres de las siguientes veinticuatro. El espacio dispuesto debajo tus pestañas inferiores se hunde cada vez más, se torna amoratado, gris, las cuencas de aquellas ventilas también se hunden de a poco. Luces cansancio, reflejas fastidio, irradias pena, escasos gestos de amabilidad, mínimas sonrisas sinceras, mínimas también las hipócritas, problemas de diplomacia.
Agotada estás.
Tienes sueño.
¿Por qué eres atormentada?
Habiendo tantas almas buenas que viajan entre los mortales sabiendo el mundo un lugar hermoso que habitar, tu sólo te dedicas a complicarte la existencia. La vida no es fácil te decía. Deja el lugar que puede ocupar el otro.
Cuéntame un cuento te dijo Lucas a quien su rincón izquierdo que dobla por la ladera sur para descender por el desencadenado lineal de la no aurora no quiso hacer lo propio. Tienes miedo, sueño y hambre. Por un bistec, te ruego, ¡márchate¡, mejor así.
(Lamenta el retraso)    

martes, 17 de agosto de 2010

Pitágoras, Pinta Ágoras. Pita Goras. Pinta gorras. Gorras go. Que se vaya la o. No. Que se vaya la g, pero spbre todo la G Mayúscula.


Bitácora
Martes 17 de Agosto de 2010
(El ordenador dice que es miércoles y yo no quiero darle “Entrar para insertar”; elijo vivir el resto de la madrugada creyendo que es martes, así me sentiré menos culpable por haber escrito de nuevo fuera del el período establecido, aunque si lo vemos en perspectiva, suelo escribir de madrugada, por lo tanto, puede que me salve del calvario y la crucifixión inconsciente).
Querido Gato:
Vos os habéis ganado la dedicatoria de estas líneas, sinceras, humildes, inútiles. Conoced todos al primer Gato con G mayúscula que vaticina antes que cualquiera la muerte del conejo en la Luna. Un regaño por la falta de formalidad gramatical, llamada de atención cada noche pasada la media de la misma, seis horas, cuatro horas, cuántas querido Gato para poder renacer en el calor del lecho, cuántas para morir, cuántas para olvidar, cuántas para despertar. ¿Fue Pitágoras, Anaxímedes (quería escribir A N A X Í M E N E S, pero el ordenador me descubrió y me castigó con su maldita línea roja debajo de mis palabras para corregirme), Aristóteles acaso o Juan el Bautista? ¡Qué importa! Valemos menos que siete gatos, con g minúscula, juntos, vivimos menos que una sola pulga de su grasosa, asquerosa, desagradable, petulante y soberbia barriga; ellos los felinos, nosotros los mortales. La vida, lo que sea que eso signifique, parte al amanecer, vuelve con el ocaso; la muerte, desde sabe dios, con d minúscula, cuándo, santa; nosotros mortales, ¿hijos de aquella?, cómo consigo evadir mis temores religiosos, ideológicos para hacer tan desfachatadas e ignorantes declaraciones.
No penséis que os quiero llevarle al diván de las complicaciones en el que cavilaciones ronronean artística y cínicamente al oído. Olvidáis todo ello. Sólo… Pitágoras no fue. ¿Deuda? No. Joaquín Sabina cantando a dueto con Rocía Durcal… y nos dieron las diez y las once…noche más bizarra (lo que sea que el lector quiera interpretar o lo que le resulte más divertido, paréntesis al paréntesis, ya no dije lo que sea que eso signifique, vaya diversión la mía).
Silencio.
Sólo puedo registrar los vocablos que en teoría pretenden ser la representación de un silencio, acompañado por estas innecesarias acotaciones, dado el carácter del ejercicio, escribir, intentar hacerlo, pensar en lo que sea.
Sólo se me ocurre que la sinceridad me lleva al absurdo. Por qué no copiar y pegar.
No.
Para qué.
Lola dijo a su hermana que volvería en el camión de la media noche.
Lola no llego.
 

domingo, 15 de agosto de 2010

Disculpas ... totales ( sí, fue una parodia muy respetuosa al bueno de Cerati, estamos contigo hermano)


Bitácora
Domingo 15 de Agosto de 2010
Lo primero que he de expresar en la presente entrada será, como de la manera más simplista denota el título, las más sinceras disculpas a mi profesora por la falta tan grave de no haber escrito en este arranque de curso con la periodicidad indicada en clase; debí escribir en el blog el día sábado, hoy es domingo, lo lamento y para fortalecer el argumento de mi disculpa quisiera agregar a manera de anécdota el siguiente testimonio. Desde mi temprana adolescencia me hice el firme propósito de llevar un diario (entonces mi formación académica no me había enterado aún de lo que era una bitácora), donde registrara los acontecimientos más relevantes de mi insípida existencia. Ahora en realidad me parece absurdo, releo una y otra vez los escritos de antaño y me doy cuenta de cuán estúpido e ignorante puede llegar a ser uno, pero sobre todo me doy cuenta de que llevar registro de todo aquello que uno considere digno de ser guardado en la memoria de la tinta y el papel (ahora el registro es más bien virtual, nos servimos del ordenador, teclado, pantalla y procesador de textos. Hace poco escuche a un amigo reír de mi cuando le dije que si no tenía ordenador a la mano siempre estaba la opción de escribir a mano, respondió que hacía ¡años! Que no escribía con tinta sobre papel) tiene múltiples funciones y beneficios.
Es inútil. Al iniciar el curso tuve diversas impresiones respecto del mismo, de cómo sería su desarrollo, la dinámica en el salón de clases. Comencé con muchas reservas en general en todas las materias dadas las muy malas experiencias con algunos profesores el semestre pasado. No quise hacerme expectativas aunque es difícil no esperar nada. Creo que me equivoco, quizá en el fondo esperaba ser decepcionada otra vez por algún profesor, así que cuando me vi en la clase de expresiones y registros no pude evitar tener sentimientos encontrados. Me emocioné porque parecía que podía vaticinar un buen curso y la experiencia me boicoteó, tuve que echar reversa y dudar, estaba contenta con el ejercicio del blog, incluso comencé a escribir ideas sueltas que corriendo llegaría a hilvanar a casa para mi primer entrada, pero me dio miedo no dar el ancho al final.  Comencé este párrafo diciendo que es inútil. Es inútil planear mentalmente la temática de mis entradas, incluso planear hacer una entrada sin importarme el tema es inútil. Es inútil porque a cada paso cambia mi parecer, respecto al tema, en sí respecto a cualquier cosa. El viernes durante todo el día me repetí infinidad de veces que no olvidara escribir en el blog y lo hice. Es inútil planear. Tendré que desarrollar algún sistema para recordar obligatoriamente escribir cada tercer día en el blog. ¡Qué desgracia!, incluso es inútil planear la idea principal de un solo párrafo, termino hablando de todo, de nada o de cualquier cosa. Soy un desastre y que desesperación mis letras siguen siendo como de adolescente, sigo vertiendo en los espacios blancos las insipideces de mi mente. ¡Bah!        
Intentaré en este párrafo una de las ideas principales. Ya recuerdo. Mis disculpas, decía que de adolescente me propuso llevar un diario. Bien, pues, no conseguí ni el diario ni mucho menos la constancia de escribir todos los días. El punto es que la constancia es una virtud que por supuesto me he propuesto alcanzar desde que tengo consciencia social (lo que sea que eso signifique, paréntesis al paréntesis, no sé por qué la gente gusta de usar esa frase lo que sea que eso signifique, pero luce bien aquí) y sencillamente no la he conseguido, aunque por supuesto esta última declaración es completamente cuestionable y éste sí que me resulta un tema interesante y divertido. Cuestionarse a uno mismo. ¿Qué es la constancia? ¿Un valor, una virtud, bajo qué parámetros definimos la constancia? Siendo extremistas, me divertiría mucho decir que la constancia no existe en la medida en la que el ser humano tal como lo conocemos no es constante pues en determinado momento de su existencia deja de ser lo que es por lo tanto no es constante. Desde luego que es más sensato decir o identificar distintos niveles de constancia, y aún después de identificarlos debo decir que me considero muy poco constante, si es que la real academia me incluyera en sus parámetros. Bueno, bueno, hasta aquí con las divagaciones sin sentido. Creo que me costará mucho trabajo no sólo recordar el blog si no escribir en el cada tercer día. Lo intentaré.