viernes, 24 de septiembre de 2010

Moriré.

Nada marcha bien. He dormido muy poco, eso le resta vitalidad y frescura a mis días, sobre todo cuando el desvelo de la noche anterior me retrasa hasta en el baño y salgo corriendo a iniciar la jornada, o a continuarla cuando es el caso. Todo apesta, incluso yo, incluso tú y todo alrededor, hace falta un poco de baño y agua tibia para suavizar los simulacros sinceros y confesionales.

He pecado de sinceridad, abierto demasiado las compuertas.

Algún día dejaré de ser yo, para ser todo lo que tú esperas.

Ahora veo todo con claridad.

Entiendo por qué lo hizo, por qué se suicido.

Es necesario morir a uno para ser aceptados por aquel que dice amarnos.

Moriré.

1 comentario:

  1. Escribe un poema...
    Algunas veces las heridas con la poesía se suturan.
    Un abrazo...

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