lunes, 30 de agosto de 2010

Suicidio metafórico. Muerte natural.


Narración.

Lunes 30 de Agosto de 2010

Como era costumbre, ignoraba la ubicación de su móvil en la inmensidad de la pequeña cueva. Había dado poca importancia al naufragio dado que de vez en vez  intentaba des enajenarse del aparatejo durante aquellos días de la semana en los que ni se trabaja ni se estudia. Hasta que tuvo que recordar que hacía días no lo veía por ningún rincón, ni mucho menos había escuchado el sonido chirriante del tono para llamadas o mensajes, melodía ridícula en el primer caso y el canto irrisorio de una rana para el segundo. Por si fuera poco confirmó al hallarlo debajo de la cama, tras una búsqueda perezosa incitada por el reconocimiento de sus limitaciones para recibir el amanecer con la asistencia contingente de su reloj biológico, sus sospechas de la falta de batería, evento tras el cual cualquier intento de comunicación sería por demás infructuoso.

Dio por fin con el bendito invento que le facilitaba (por no decir que le obligaba la mayoría de las veces) abrir los ojos y arrojarse fuera de la cama unas veces con ganas, otras tantas sin ellas y mentando madres en punto de las cinco horas de la madrugada, cuando apenas conseguía contar dos horas de haber entablado idílica relación con Don sueño fugaz.

Con toda calma buscó el cargador, lo conectó. Jamás hubiera podido imaginar dar con lo que le llegaría segundos más tarde. La pantalla decía, además de los datos de rigor (01.35, abajo, 30/08/10), 1 mensaje recibido. Siguió la ruta por demás conocida, Ver. Quién querría ver un mensaje como aquél. Laura, me voy b suicidar. Te ame. Adiós.-

Parálisis mental. Absorto. Mente poco lúcida imposibilitada por instantes de pensar con claridad. Incapaz de razonar. La adrenalina que suele llegar de golpe ante una eventualidad extrema o inusual no se hizo esperar. Como receta de cocina, llegó de golpe el hervor de la sangre.

Miedo. Terror.

Cuando pudo volver a la experiencia sensorial y controlar un poco el temblor incontenible de todo el cuerpo, desde las extremidades hasta el último milígramo de piel que le ocupaba, se vio buscando la fecha en que el mensaje había sido enviado. 28/08/10. ¡Mierda! Habían pasado dos días ya. La adrenalina devino vértigo. Mareo. Dos días desde que si el valor le fue suficiente al emisor, el corazón se habría detenido. Muerto, hace dos días.
              
No vaciló para llamar a la casa materna del ahora supuesto difunto, imaginando lo que bien podía estar sin duda alguna sucediendo o terminando de ser. – ¿Estarán en el funeral?- se preguntó –O quizá ni siquiera estén enterados, tal vez ya lo enterraron o acaso habrán incinerado sus restos-

-¿Sí, bueno?- Atendió una voz fémina, adormilada y razonablemente tolerante y amable para la hora impertinente de aquella llamada telefónica.
-Buenas noches, ¿se encuentra Edgar?

-No, no se encuentra, ¿quién le llama?

-Alicia. Buenas noches Señora.

-Edgar no se encuentra, no llegó a dormir.

(Silencio de las interlocutoras. Ruido ambiental)


El diálogo continuó. Pero a estas alturas del diminuto intercambio de información, el vértigo aquél terminó de sumirle en la inmensidad del vacío cuando escuchó la frase minúscula y paradójicamente monumental -no llegó a dormir-. Para una madre de cuatro hijos cuyas ideologías eran tan independientes, mentalidades tan abiertas, hombres al fin, que un hijo varón de recién cumplidos veinte seis (precisamente el día que el mensaje fue escrito), universitario, de múltiples vicios, manías y malas costumbres falte una noche o dos o muchas a dormir a casa es lo más natural del universo entero, qué de raro podría haber en la falsedad de esa ausencia.

Dubitativa emite algunas consonantes sin poder por algunos segundos formular la siguiente pregunta. No quería ser quien diera la noticia, aún había la posibilidad de que todo fuera un sueño, una broma o un intento cobarde por acabar con la vida. No se atrevía a dar una preocupación vagamente infundada a la madre, no, esa no era la intención.

-No sabe cua, don…

Su interlocutora le interrumpe.

-Es que a veces no llega, se queda a dormir en su otra casa. Quién lo busca

-Ali

-Alicia, ¿verdad?

-Sí. Alicia.

-¿De la escuela?

(Duda) –Sí. De la universidad. (Mentira, qué más da. No podía decirle que quien estaba del otro lado era la chica que le había roto el corazón a su hijo a los doce años. Esa información vital no le hacía falta, la madre la odiaba y no podía siquiera escucharle el nombre maldito, Laura, había desaparecido de la memoria de todos ellos y no podía de la nada resucitar. Así que dijo su segundo nombre, por miedo a represalias. Sabía que el susodicho muchas noches no dormía en casa de la madre, pero que esta noche no estuviera ahí, ni durmiendo en paz, ni durmiendo como mortal, le dio una segunda luz de esperanza. Sí, cabía la posibilidad de que no se hubiesen enterado, pero también de que si no había del otro lado del auricular el silencio particular de un sepelio aún podría estar entre nosotros.

Terminó la conversación. La madre advirtió que era una hora muy poco propia para buscar a un compañero de la universidad. Ella le dio la razón y comentó que se trataba de algo urgente, quería terminar pronto con el diálogo, temía que el temblor en la voz le delatara y su interlocutora comenzara hacer preguntas de más. Convino la madre enterar al joven de la urgencia de su fiscal.

Auriculares a sus puestos.

No podía dejar de temblar, se guareció impávida frente al monitor de su ordenador. Perdida en la nada. Creyó dogmáticamente durante algunos instantes en el acaecimiento. Tal vez era una despedida metafórica, quizá moriría una parte de aquél para dar lugar al nacimiento de un nuevo yo. Que mierdas puede uno pensar en una situación así.

Recordó que le quedaba un poco de crédito en el aparatejo de las comunicaciones distantes. Marcó. Respondió, adormilado el autor físico e intelectual de aquel criminal mensaje atroz. El diálogo no importa demasiado. Él, adormilado, apenas capaz de articular palabra inteligible. Ella, aterrada por lo que sucedía e incrédula de la indiferencia del otro.

Él dijo –No te preocupes, todo está bien-
                                                                          
Así, con esa desfachatez. ¡Cómo era posible respuesta tal! ¿Qué se supone que uno debe pensar en un caso así, después de leer un mensaje como ese? ¿Acaso existe un manual donde se dicten las reglas para quien no DEBE preocuparse en caso de anuncio de suicidio del mejor amigo?

Después de todo aceptó el mensaje en su carácter metafórico. Dar muerte a lo que uno es para que en su lugar llegue cualquier otro desconocido, por supuesto es un suicido. Ahora lo entiende y lo ve todo con reminiscente claridad. Él, dio muerte a sí mismo y ella ahora lo desconoce física y espiritualmente, lo reconoce en la memoria de los años mozos. Guarda silencio. Minuto de paz.  

Silencio.

Ocho vocablos.

Un adiós.
Por la muerte de aquel que murió por que se suicidó.  

         

domingo, 29 de agosto de 2010

¿Usted lo vio ? ¿O lo escuchó?


Bitácora.
Domingo 29 de Agosto de 2010

Se preguntaba si los pensamientos pueden ser tan estridentes como para llegar a la percepción de oídos ajenos. El temor a ser descubierto en divergencias con la lógica más barata, dicho de otro modo, atendiendo la inmortalidad del cangrejo, la vida fértil de la marrana o la numeración subsecuente de las luminarias estelares del universo, le aterrorizaba.

Ante la sospechada omnipotencia del oído humano, intentó regular el tono elevado de sus pensamientos, tarea inútil. Se sentía a cada paso tan escuchado como una estación de radio a la hora del alimento, perseguido, espiado. De pronto la compañía de oídos involuntariamente prestos devino un vértigo insostenible.

Corría pavorido por las aceras de las calles, miraba velozmente en todas direcciones, sucedía que, además de sentirse invadido por oídos ajenos, perecía de ellos recibir respuesta. Psicosis, pensaría cualquiera de nosotros. Sabrá el dios con de minúscula o la Diosa con D mayúscula el chismarajo que se armaría entre los dos otros distintos y distantes, que valga la re-ignorancia, sabrán las divinidades de las des que carajos quiera decir eso.   

El y los otros.

Pensamientos. Vientos desorientados. Al fin y al cabo nomás que chismes de lavadero a nivel de abstracción barata. No me crea mucho, yo sólo pasaba por ahí cuando aquel pobre inmortal corría por las calles, tapándose no los oídos oiga, si los ojos para no ver quien le hurgaba los pensamientos. Vaya usté a saber quién sería. A lo mejor usted lo vio, porque yo no lo vi, sólo lo oí cuando pensaba que…             

viernes, 27 de agosto de 2010

Diosa y no dios.



Bitácora
Viernes 26 de Agosto de 2010
Bueno, malo. Mejor, peor. Superior, inferior. Cómo saber, en éste mundo de multiplicidades, lo que corresponde o debe ser circunscrito en tal o cual parte de la dualidad. Es bueno quien no mata, malo el que lo hace. Mejor quien no falla, peor el que lo hace. Superior quien se encuentra por encima del otro, inferior quien está por debajo.
El ser humano cambia, se transforma, se reinventa y se acomoda al poderío de la naturaleza de la cual somos no más que un medio para ella poder pervivir. Somos el medio de la información y no viceversa. El ADN necesita del ser humano para guarecerse de sí misma, de sus inclemencias, de su omnipotencia. La naturaleza es el dios de todas las sociedades. Es el ser magnánimo y vengativo que describe la biblia, es el ser que caprichoso se muestra en apariencia amoroso al producto de su creación. Nos corteja, nos embelesa con su ostentosa esencia, con su forma, nos hace creer que es bella, sólo porque nuestros ojos, mortales ellos, no han logrado ver nada igual en lo que va de su pequeño paso por el globo terráqueo, el universo y todo lo que haya más allá, si es que hay. Tal vez nos engaña la naturaleza, nos hace tener cada día ilusiones ópticas. Qué es la ciencia, el feligrés de la diosa naturaleza, un dogma. Conjunto de explicaciones confirmadas por el aparato sensorial del hombre, confirmaciones que la misma naturaleza le hace creer. Somos su medio. Nos ha hecho creer que nuestra inteligencia no tiene límites, que podemos llegar a donde queramos. Pero sólo es eso. Una creencia. Hagamos números. Sólo eso. Números. Somos una utopía. Un engaño. Una mentira. Y en ella encontramos el amor y la felicidad.
El amor, tan falaz. Pregunta milenaria. Se le ha denominado de muchas formas, ¿tiene caso seguirnos haciendo las mismas preguntas inútiles y ociosas? Arte, belleza, amor, odio. Lo bueno y lo malo.
El ser humano cambia.
¿Es superior aquél que falla y en el camino del error aprende, aprende con dolor, sufrimiento y descalabros?
¿Es inferior quien nunca cae, o cae el peor número de veces, el que todo se le da con facilidad y benevolencia, para el que todo es alegría, amor y felicidad?
No hay tales.
No hay inferiores, ni superiores.
El ser humano es tan diverso y se mueve en el mar de las subjetividades que, por mucho que lo intente, no llegará a una respuesta objetiva. No creo que consiga categorías que describan a la mayoría de sus suscriptores. Cuando llegue a entender la objetividad y consiga vivirla y transmitirla a corruptos, violadores y asesinos, volverá a sí, para cuestionarse de nuevo la validez de aquellos presupuestos.
No hay tal. Somos sólo un medio de la naturaleza y por más que intente el hombre gobernarse a sí mismo, predecirse imposible me parece que es. Titánica tarea. LA historia lo dice todo. Sí, hay patrones de comportamiento, somos muy similares, pero jamás iguales. Somos tan diversos y efímeros que antes de dar el segundo respiro hemos desaparecido.
 

jueves, 26 de agosto de 2010

Traición


Bitácora.
26 de Agosto de 2010
Tengo que traicionarme, porque lo quiero escribir sí tiene que ver con la entrada anterior, pero aquella le restaría importancia a la de hoy. Sé que pretendía guardar rigor y disciplina, pero este es un momento muy importante e intentaré establecer una conexión.
Hacía ya varios días, incluso semanas, que transitaba por senderos lúgubres. ¿Qué sucedía? Mirar el muro de enfrente, las ventanas del edificio, los detalles, las palomas que arriban indefensas e insolentes, puede resultar sumamente provocativo. Sumida en un letargo, absorta ante el soberbio avance impaciente del tiempo. Mirar ha rendido frutos.
Desde el primer ciclo hay ideas que rondan mi cabeza sin descanso, descubrir tantos abismos conceptuales que de apoco van ocupando su lugar, ordenando el caos y dirigiendo el pensamiento, definitivamente no soy la misma persona. Cada lectura abre más y más caminos ¿Qué sería del hombre sin el conocimiento? No llevemos esto a un nivel filosófico-ontológico-hermenéutico.
La llegada a la universidad me ha despojado del velo de la fe inalienable y con ello también he conseguido llenarme de decepciones y desesperanza. ¡Claro! Si uno es capaz de distinguir el negro del blanco la vida le cambia. . .
Continuará …

martes, 24 de agosto de 2010

Prólogo


Bitácora.
24 de Agosto 2010
Prólogo.
He decidido cambiar mi propia dinámica de escritura. Dado que sigo sin encontrarle sabor al ejercicio, pretendo mínimamente hayarle sentido y utilidad. Para ello he de exigirme, en la medida de lo posible, disciplina y rigor en la redacción de este espacio.  En vez de hacer una entrada nueva cada tercer día, preferiría centrarme en una sola temática y hacerle modificaciones al mismo texto con la misma periodicidad, así las ideas se ventilarán y encontrarán su propia cause. Una vez que haya quedado satisfecha con el cuerpo y texto final me dedicaré a crear uno de temática distinta. Si el lector directo tiene alguna opinión al respecto le ruego me favorezca con ella y me permita conocerla.
  
De nuevo sucedió.
No quiero escribir y sin embargo lo estoy haciendo, tengo que hacerlo. Aún representa una obligación que responde a la dinámica de clase, aún no le encuentro el gusto. Sigue siendo un trámite. El cólera sigue abrazándome el vientre desde la terrible experiencia del ciclo anterior y la imposición del ejercicio me devuelve invariablemente a la impotencia de entenderme con el otro, de modificar algunos contextos; aunque bien puede ser una justificación para cumplir el requisito de cualquier temática. No me llegan más que incipientes pinceladas de pensamientos pueriles. Aborrezco tener que hacer de esto un confesionario dada mi incapacidad creativa, mi pereza intelectual. Atenerme a describir mi persona, antes que ejercitar la imaginación, llevar al lector por senderos atractivos, temerarios, tretas, triquiñuelas literarias. Nada. No hay nada interesante aquí.
Al término del primer ciclo en la última licenciatura aprobada hace cuatro años por el Honorable Consejo Técnico de la Facultad de Filosofía y Letras: Desarrollo y Gestión Interculturales, idealmente, uno habría tenido contacto poco profundo pero suficiente con nociones básicas tales como  identidad, cultura, globalización, capitalismo, multiculturalismo, estado-nación, racismo, comunidad, etnicidad, reivindicaciones, pluralismo por mencionar algunas.  

domingo, 22 de agosto de 2010

Cuatro


Bitácora.
Domingo 22 de Agosto de 2010
Contó, a las diez horas de los presentes, cuatro ciclos. Sin creer en ninguna divinidad, inercialmente intentó dar gracias a…, se detuvo antes de lograrlo, sólo lo pensó, pensó agradecer por su llegada, que sin quererlo cambió todo, todo lo cambió.
Cinco de la mañana. Contracciones. Una llamada. La espera insoportable. El vecino oportuno que ofrece su auto azul. Tiempo insuficiente. Tránsito congestionado. Ella tiene prisa, no puede esperar más. Decide asomar la sien haciéndose acompañar de aguas blancas, administrando el dolor más grande que la humanidad puede soportar. Los huesos se abren. No hay anestesia, camilla ni enfermera que les asistan. Llega, por fin. Morada. Superficie cálida, húmeda. Una especie de conducto les une aún, blanco, viscoso, palpitante. Impresionante.
Cambió todo. Todo cambió. Lo cambia todo, cada segundo, lo hace magistralmente. Su mirada, su sonrisa, su voz, su llanto, sus logros, sus hazañas. Toda ella.
El miedo crece. Este andar puede ser tan terrible o hermoso como incierto es el azar. Cierto, se pueden tener aproximaciones, hacer conjeturas, pronósticos, vaticinios. Cierto que lo incierto gobierna, aunque la ciencia pretenda demostrar lo contrario. La ciencia. Falacia de la humanidad.
Silencio.
(Lamenta no poder dar más, las letras necesitan respirar, sazonarse, soltar su jugo)

viernes, 20 de agosto de 2010

Fastidio


Bitácora
Viernes 20 de Agosto de 2010
Aquel primer día abriste los ojos cuando el reloj sentenciaba las cinco y media, por cada veinticuatro horas transcurridas, desde entonces hasta este día, tres son las que has dedicado a dormir. Cerraste los ojos a las tres de las siguientes veinticuatro. El espacio dispuesto debajo tus pestañas inferiores se hunde cada vez más, se torna amoratado, gris, las cuencas de aquellas ventilas también se hunden de a poco. Luces cansancio, reflejas fastidio, irradias pena, escasos gestos de amabilidad, mínimas sonrisas sinceras, mínimas también las hipócritas, problemas de diplomacia.
Agotada estás.
Tienes sueño.
¿Por qué eres atormentada?
Habiendo tantas almas buenas que viajan entre los mortales sabiendo el mundo un lugar hermoso que habitar, tu sólo te dedicas a complicarte la existencia. La vida no es fácil te decía. Deja el lugar que puede ocupar el otro.
Cuéntame un cuento te dijo Lucas a quien su rincón izquierdo que dobla por la ladera sur para descender por el desencadenado lineal de la no aurora no quiso hacer lo propio. Tienes miedo, sueño y hambre. Por un bistec, te ruego, ¡márchate¡, mejor así.
(Lamenta el retraso)    

martes, 17 de agosto de 2010

Pitágoras, Pinta Ágoras. Pita Goras. Pinta gorras. Gorras go. Que se vaya la o. No. Que se vaya la g, pero spbre todo la G Mayúscula.


Bitácora
Martes 17 de Agosto de 2010
(El ordenador dice que es miércoles y yo no quiero darle “Entrar para insertar”; elijo vivir el resto de la madrugada creyendo que es martes, así me sentiré menos culpable por haber escrito de nuevo fuera del el período establecido, aunque si lo vemos en perspectiva, suelo escribir de madrugada, por lo tanto, puede que me salve del calvario y la crucifixión inconsciente).
Querido Gato:
Vos os habéis ganado la dedicatoria de estas líneas, sinceras, humildes, inútiles. Conoced todos al primer Gato con G mayúscula que vaticina antes que cualquiera la muerte del conejo en la Luna. Un regaño por la falta de formalidad gramatical, llamada de atención cada noche pasada la media de la misma, seis horas, cuatro horas, cuántas querido Gato para poder renacer en el calor del lecho, cuántas para morir, cuántas para olvidar, cuántas para despertar. ¿Fue Pitágoras, Anaxímedes (quería escribir A N A X Í M E N E S, pero el ordenador me descubrió y me castigó con su maldita línea roja debajo de mis palabras para corregirme), Aristóteles acaso o Juan el Bautista? ¡Qué importa! Valemos menos que siete gatos, con g minúscula, juntos, vivimos menos que una sola pulga de su grasosa, asquerosa, desagradable, petulante y soberbia barriga; ellos los felinos, nosotros los mortales. La vida, lo que sea que eso signifique, parte al amanecer, vuelve con el ocaso; la muerte, desde sabe dios, con d minúscula, cuándo, santa; nosotros mortales, ¿hijos de aquella?, cómo consigo evadir mis temores religiosos, ideológicos para hacer tan desfachatadas e ignorantes declaraciones.
No penséis que os quiero llevarle al diván de las complicaciones en el que cavilaciones ronronean artística y cínicamente al oído. Olvidáis todo ello. Sólo… Pitágoras no fue. ¿Deuda? No. Joaquín Sabina cantando a dueto con Rocía Durcal… y nos dieron las diez y las once…noche más bizarra (lo que sea que el lector quiera interpretar o lo que le resulte más divertido, paréntesis al paréntesis, ya no dije lo que sea que eso signifique, vaya diversión la mía).
Silencio.
Sólo puedo registrar los vocablos que en teoría pretenden ser la representación de un silencio, acompañado por estas innecesarias acotaciones, dado el carácter del ejercicio, escribir, intentar hacerlo, pensar en lo que sea.
Sólo se me ocurre que la sinceridad me lleva al absurdo. Por qué no copiar y pegar.
No.
Para qué.
Lola dijo a su hermana que volvería en el camión de la media noche.
Lola no llego.
 

domingo, 15 de agosto de 2010

Disculpas ... totales ( sí, fue una parodia muy respetuosa al bueno de Cerati, estamos contigo hermano)


Bitácora
Domingo 15 de Agosto de 2010
Lo primero que he de expresar en la presente entrada será, como de la manera más simplista denota el título, las más sinceras disculpas a mi profesora por la falta tan grave de no haber escrito en este arranque de curso con la periodicidad indicada en clase; debí escribir en el blog el día sábado, hoy es domingo, lo lamento y para fortalecer el argumento de mi disculpa quisiera agregar a manera de anécdota el siguiente testimonio. Desde mi temprana adolescencia me hice el firme propósito de llevar un diario (entonces mi formación académica no me había enterado aún de lo que era una bitácora), donde registrara los acontecimientos más relevantes de mi insípida existencia. Ahora en realidad me parece absurdo, releo una y otra vez los escritos de antaño y me doy cuenta de cuán estúpido e ignorante puede llegar a ser uno, pero sobre todo me doy cuenta de que llevar registro de todo aquello que uno considere digno de ser guardado en la memoria de la tinta y el papel (ahora el registro es más bien virtual, nos servimos del ordenador, teclado, pantalla y procesador de textos. Hace poco escuche a un amigo reír de mi cuando le dije que si no tenía ordenador a la mano siempre estaba la opción de escribir a mano, respondió que hacía ¡años! Que no escribía con tinta sobre papel) tiene múltiples funciones y beneficios.
Es inútil. Al iniciar el curso tuve diversas impresiones respecto del mismo, de cómo sería su desarrollo, la dinámica en el salón de clases. Comencé con muchas reservas en general en todas las materias dadas las muy malas experiencias con algunos profesores el semestre pasado. No quise hacerme expectativas aunque es difícil no esperar nada. Creo que me equivoco, quizá en el fondo esperaba ser decepcionada otra vez por algún profesor, así que cuando me vi en la clase de expresiones y registros no pude evitar tener sentimientos encontrados. Me emocioné porque parecía que podía vaticinar un buen curso y la experiencia me boicoteó, tuve que echar reversa y dudar, estaba contenta con el ejercicio del blog, incluso comencé a escribir ideas sueltas que corriendo llegaría a hilvanar a casa para mi primer entrada, pero me dio miedo no dar el ancho al final.  Comencé este párrafo diciendo que es inútil. Es inútil planear mentalmente la temática de mis entradas, incluso planear hacer una entrada sin importarme el tema es inútil. Es inútil porque a cada paso cambia mi parecer, respecto al tema, en sí respecto a cualquier cosa. El viernes durante todo el día me repetí infinidad de veces que no olvidara escribir en el blog y lo hice. Es inútil planear. Tendré que desarrollar algún sistema para recordar obligatoriamente escribir cada tercer día en el blog. ¡Qué desgracia!, incluso es inútil planear la idea principal de un solo párrafo, termino hablando de todo, de nada o de cualquier cosa. Soy un desastre y que desesperación mis letras siguen siendo como de adolescente, sigo vertiendo en los espacios blancos las insipideces de mi mente. ¡Bah!        
Intentaré en este párrafo una de las ideas principales. Ya recuerdo. Mis disculpas, decía que de adolescente me propuso llevar un diario. Bien, pues, no conseguí ni el diario ni mucho menos la constancia de escribir todos los días. El punto es que la constancia es una virtud que por supuesto me he propuesto alcanzar desde que tengo consciencia social (lo que sea que eso signifique, paréntesis al paréntesis, no sé por qué la gente gusta de usar esa frase lo que sea que eso signifique, pero luce bien aquí) y sencillamente no la he conseguido, aunque por supuesto esta última declaración es completamente cuestionable y éste sí que me resulta un tema interesante y divertido. Cuestionarse a uno mismo. ¿Qué es la constancia? ¿Un valor, una virtud, bajo qué parámetros definimos la constancia? Siendo extremistas, me divertiría mucho decir que la constancia no existe en la medida en la que el ser humano tal como lo conocemos no es constante pues en determinado momento de su existencia deja de ser lo que es por lo tanto no es constante. Desde luego que es más sensato decir o identificar distintos niveles de constancia, y aún después de identificarlos debo decir que me considero muy poco constante, si es que la real academia me incluyera en sus parámetros. Bueno, bueno, hasta aquí con las divagaciones sin sentido. Creo que me costará mucho trabajo no sólo recordar el blog si no escribir en el cada tercer día. Lo intentaré.    

jueves, 12 de agosto de 2010

Cumpliendo

Bitácora.


Jueves 12 de Agosto 2010.
Aún no consigo definir correcta y empíricamente lo que una bitácora debe incluir, o bien las características formales que debiera integrar, pero heme aquí, frente a la pantalla de mi ordenador dejando fluir las ideas y las palabras tal como la profesora Brenda pidió el pasado miércoles en el marco del inicio del curso Expresiones y registros de la diversidad cultural 3.
Me molesta pensar que éstas publicaciones obligadamente periódicas se tornen insípidos recuentos del cotidiano ir y venir, receptáculos hartos de pensamientos inconexos; me molesta verme leyendo cada fin de semana la bitácora y darme cuenta de lo estúpido que me resulta escribir cuando uno no tiene ganas de hacerlo, cuando uno no cree que lo que salga de su mente tiene la autoridad suficiente como para representar algo digno de ser leído, mejor sería que las simplezas de la mente, los sinsabores de las divagaciones y cavilaciones se quedaran ahí, donde sólo uno puede controlarlas, sin poder rebasar las fronteras del pensamiento y es que esos pensamientos a veces se aprovechan de uno, están tan acostumbrados a la oscuridad de los recovecos de la materia gris que en cuanto ven acercarse una esperanza de luz se lanzan cual mendigo por una migaja de pan. Malditos pensamientos desleales, nada tienen que hacer en la ilusión del discurso escrito, pero en fin, cualquiera se siente bien con un poco de luz, dicen por aquí que la luz da energía, quizá me traicionan sólo con el fin de cargarse de energía y volver a la turbulenta oscuridad.
En fin, la indicación fue escribir lo que sea y heme aquí, escribiendo lo primero que llega a mi mente, en clase había construido todo un intento de discurso hacia las nuevas tecnologías y el camino de la palabra escrita hacia el olvido pero hoy que he llegado el momento nada de eso sale. Recuerdo haber pensado en escribir algo así como que –tengo miedo, estoy asustada, porque al parecer los primeros dos semestres de la carrera fueron como de chocolate, fueron relativamente sencillos, nada demasiado complicado para estar ya en la universidad- y creo que comienzo a traicionarme a mí misma por que empecé como empecé aquel día pero esta noche me desvié, tendré que esperar un par de noches a ver si la idea original regresa.
Brenda lamento que tengas que perder tu tiempo leyendo estupideces, tengo la esperanza que al tercer renglón te des por vencida y que mi vergüenza disminuya al verte en clase. Lamento que ésta noche la luna no me haya iluminado con su gracia para poder dotarte de material digno de lectura, pero bueno, he cumplido, he aquí mi poco menos que una cuartilla de tortura para ti. Buena noche.

(¿Uno debería ser un poco hipócrita y hacer como que se esforzó en crear algo digno para que lo leyeras?, carajo tengo problemas con la diplomacia)
Por cierto nada de lo aquí expresado debe tomarse de manera personal.