Bitácora.
24 de Agosto 2010
Prólogo.
He decidido cambiar mi propia dinámica de escritura. Dado que sigo sin encontrarle sabor al ejercicio, pretendo mínimamente hayarle sentido y utilidad. Para ello he de exigirme, en la medida de lo posible, disciplina y rigor en la redacción de este espacio. En vez de hacer una entrada nueva cada tercer día, preferiría centrarme en una sola temática y hacerle modificaciones al mismo texto con la misma periodicidad, así las ideas se ventilarán y encontrarán su propia cause. Una vez que haya quedado satisfecha con el cuerpo y texto final me dedicaré a crear uno de temática distinta. Si el lector directo tiene alguna opinión al respecto le ruego me favorezca con ella y me permita conocerla.
De nuevo sucedió.
No quiero escribir y sin embargo lo estoy haciendo, tengo que hacerlo. Aún representa una obligación que responde a la dinámica de clase, aún no le encuentro el gusto. Sigue siendo un trámite. El cólera sigue abrazándome el vientre desde la terrible experiencia del ciclo anterior y la imposición del ejercicio me devuelve invariablemente a la impotencia de entenderme con el otro, de modificar algunos contextos; aunque bien puede ser una justificación para cumplir el requisito de cualquier temática. No me llegan más que incipientes pinceladas de pensamientos pueriles. Aborrezco tener que hacer de esto un confesionario dada mi incapacidad creativa, mi pereza intelectual. Atenerme a describir mi persona, antes que ejercitar la imaginación, llevar al lector por senderos atractivos, temerarios, tretas, triquiñuelas literarias. Nada. No hay nada interesante aquí.
Al término del primer ciclo en la última licenciatura aprobada hace cuatro años por el Honorable Consejo Técnico de la Facultad de Filosofía y Letras: Desarrollo y Gestión Interculturales, idealmente, uno habría tenido contacto poco profundo pero suficiente con nociones básicas tales como identidad, cultura, globalización, capitalismo, multiculturalismo, estado-nación, racismo, comunidad, etnicidad, reivindicaciones, pluralismo por mencionar algunas.
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