domingo, 15 de agosto de 2010

Disculpas ... totales ( sí, fue una parodia muy respetuosa al bueno de Cerati, estamos contigo hermano)


Bitácora
Domingo 15 de Agosto de 2010
Lo primero que he de expresar en la presente entrada será, como de la manera más simplista denota el título, las más sinceras disculpas a mi profesora por la falta tan grave de no haber escrito en este arranque de curso con la periodicidad indicada en clase; debí escribir en el blog el día sábado, hoy es domingo, lo lamento y para fortalecer el argumento de mi disculpa quisiera agregar a manera de anécdota el siguiente testimonio. Desde mi temprana adolescencia me hice el firme propósito de llevar un diario (entonces mi formación académica no me había enterado aún de lo que era una bitácora), donde registrara los acontecimientos más relevantes de mi insípida existencia. Ahora en realidad me parece absurdo, releo una y otra vez los escritos de antaño y me doy cuenta de cuán estúpido e ignorante puede llegar a ser uno, pero sobre todo me doy cuenta de que llevar registro de todo aquello que uno considere digno de ser guardado en la memoria de la tinta y el papel (ahora el registro es más bien virtual, nos servimos del ordenador, teclado, pantalla y procesador de textos. Hace poco escuche a un amigo reír de mi cuando le dije que si no tenía ordenador a la mano siempre estaba la opción de escribir a mano, respondió que hacía ¡años! Que no escribía con tinta sobre papel) tiene múltiples funciones y beneficios.
Es inútil. Al iniciar el curso tuve diversas impresiones respecto del mismo, de cómo sería su desarrollo, la dinámica en el salón de clases. Comencé con muchas reservas en general en todas las materias dadas las muy malas experiencias con algunos profesores el semestre pasado. No quise hacerme expectativas aunque es difícil no esperar nada. Creo que me equivoco, quizá en el fondo esperaba ser decepcionada otra vez por algún profesor, así que cuando me vi en la clase de expresiones y registros no pude evitar tener sentimientos encontrados. Me emocioné porque parecía que podía vaticinar un buen curso y la experiencia me boicoteó, tuve que echar reversa y dudar, estaba contenta con el ejercicio del blog, incluso comencé a escribir ideas sueltas que corriendo llegaría a hilvanar a casa para mi primer entrada, pero me dio miedo no dar el ancho al final.  Comencé este párrafo diciendo que es inútil. Es inútil planear mentalmente la temática de mis entradas, incluso planear hacer una entrada sin importarme el tema es inútil. Es inútil porque a cada paso cambia mi parecer, respecto al tema, en sí respecto a cualquier cosa. El viernes durante todo el día me repetí infinidad de veces que no olvidara escribir en el blog y lo hice. Es inútil planear. Tendré que desarrollar algún sistema para recordar obligatoriamente escribir cada tercer día en el blog. ¡Qué desgracia!, incluso es inútil planear la idea principal de un solo párrafo, termino hablando de todo, de nada o de cualquier cosa. Soy un desastre y que desesperación mis letras siguen siendo como de adolescente, sigo vertiendo en los espacios blancos las insipideces de mi mente. ¡Bah!        
Intentaré en este párrafo una de las ideas principales. Ya recuerdo. Mis disculpas, decía que de adolescente me propuso llevar un diario. Bien, pues, no conseguí ni el diario ni mucho menos la constancia de escribir todos los días. El punto es que la constancia es una virtud que por supuesto me he propuesto alcanzar desde que tengo consciencia social (lo que sea que eso signifique, paréntesis al paréntesis, no sé por qué la gente gusta de usar esa frase lo que sea que eso signifique, pero luce bien aquí) y sencillamente no la he conseguido, aunque por supuesto esta última declaración es completamente cuestionable y éste sí que me resulta un tema interesante y divertido. Cuestionarse a uno mismo. ¿Qué es la constancia? ¿Un valor, una virtud, bajo qué parámetros definimos la constancia? Siendo extremistas, me divertiría mucho decir que la constancia no existe en la medida en la que el ser humano tal como lo conocemos no es constante pues en determinado momento de su existencia deja de ser lo que es por lo tanto no es constante. Desde luego que es más sensato decir o identificar distintos niveles de constancia, y aún después de identificarlos debo decir que me considero muy poco constante, si es que la real academia me incluyera en sus parámetros. Bueno, bueno, hasta aquí con las divagaciones sin sentido. Creo que me costará mucho trabajo no sólo recordar el blog si no escribir en el cada tercer día. Lo intentaré.    

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