jueves, 23 de septiembre de 2010

Andy:

Aquí los apuntes.

Proyecto de investigación (Para el viernes 24. En total de 2 a 3 cuartillas.)

Introducción:

Debe tener una extensión de uno a dos párrafos que termine con la formulación del problema de investigación.

Justificación:

Pequeña reflexión con extensión de uno o dos párrafos que responda a preguntas como: ¿Porqué es importante y relevante llevar a cabo ésta investigación desde el punto de vista personal, académico, punto de vista social, etc.?


Objetivos:

Generales

Específicos

(No dio extensión específica ni características particulares de)

Hipótesis:

(Extensión máxima un párrafo. Tienes que tener presente al momento de redactarla cuál es su función fundamental, GUIAR LA INVESTIGACIÓN, PARA QUE NO TE PIERDAS)

Eso es todo nena, que termines pronto. Un beso

martes, 21 de septiembre de 2010

***

Pureza despojada.

Ociosas miradas.

Inútiles y mentirosas.

Tropiezo.

Descuido-

Hallazgo.

Miradas penetrantes,

Enclavan la memoria.

Esperanza.

Reflejo de Él ser, su Ser.

Dentro,

Caricia.

Tenue brisa,

Recorre humanidades,

Geografías,

Latitudes.

-pequeños todos-

Inasequible,

Se diluye,

Evapora el instante.

Pena,

Inunda el ayer,

Suspiro.

Expiro.

Adiós,

El de ellos,

Que nunca,

Ni jamás.

Pureza,

Sí, la Suya y

-sólo suya-

---

Martes 21 de Septiembre 2010


 

En espera de ideas grandilocuentes, rimbombantes y prodigiosas, de la mano de la última gota Flor de Caña que de a poco un buen día terminará por agotarse y del simulacro que tengo por copa me hago acompañar. A mi derecha se encuentran, pacientes. Aquella recorriendo tenue y tambaleante la anatomía de aquel, de principio a fin, dibujando con sensualidad el camino recorrido. A punto de seducción ha detenido su andar, ha llegado lejos: al fondo. A decir verdad no hay más a dónde ir. En silencio esperamos.

lunes, 20 de septiembre de 2010

¡Jamás!

Dolor de muela.

Domingo 19 de septiembre de 2010


 

Pero qué mierda, no puedo seguir escribiendo, la maldita estructura se me ha metido al culo, no puedo dejar de odiar aquella maldita conversación. Me ha movido el piso, no puedo continuar sin antes… Será después. No aquí, no ahora. Sé que ella no es mía. Cómo tener la convicción de ello, cómo identificar el maldito sistema permeando lo que uno considera el sentimiento más puro que puede llegar a experimentar, transformando a éste en un puto título de propiedad privada. A la mierda con su maldito modelo capitalista de análisis y me vale madre si tal no lo es, no sé qué nombre ponerle a lo que dijeron, a su forma de interpretar la vida, lo que sé, lo único que se me puede ocurrir en este momento es que en efecto, su vida no tiene sentido, no lo encuentran y no me convencen sus argumentos. Cuando vean en sus manos el fruto de su simiente… es más, creo que ni siquiera entonces lo entenderán, lamento que la naturaleza les haya desprovisto de esa posibilidad, podrán decir que la subjetividad como tal ha sido creada, que somos todos iguales (esto no lo escuchaste pues te ausentaste), que no hay diferencia que distinga al individuo del vecino y estos en conjunto de la masa, pero jamás entenderán el vínculo entre la simiente y su alcoba temporal. ¡Jamás! No creo que se necesite vivir un fenómeno para entenderlo, pero de éste, queridos, sí que están muy lejos.

Ella no será mía, pero ustedes jamás sabrán de ese amor. ¡Jamás!


 


Sistematizando, aún.




Bitácora.


Domingo 19 de septiembre de 2010


Advertencia al lector: redacción sumamente aburrida e infructuosa, se recomienda considerar la posibilidad de no continuar leyendo.
Ha sido un descanso bastante prolongado y bondadoso el que ha otorgado el gobierno mexicano, considerando que estamos a casi nada de haber vuelto de las extensas vacaciones de verano. Me dedicaré a los pendientes –me dije– al enterarme. Me vi encerrada en casa, en el sitio de siempre, frente al ordenador. No así. Dicen que planear no sirve, yo creo que sí, planear sirve para saber de antemano lo que uno no hará, romper planes puede resultar una herramienta útil de predictibilidad. Y no necesito ir más lejos. Heme aquí. Escribiendo en el bendito blog al que detesto y al que paradójicamente le he tomado más afecto que a cualquier otra tarea de la hasta ahora insípida academia (la revista parece prometedora, pero no es garantía). Lamento que el lector tenga que soportar mis constantes disculpas, quizá sea parte de mi estilo, si es que tal existe, como Fonseca a quien aludir la salud dental de sus personajes le es inevitable en casi cada obra. Éste será mi elemento común, aquél que me delate como la manzana podrida que vive en el balcón.
Así que los pendientes, pendientes seguirán; esta noche, al parecer, nada conseguirá su atención. Quién sabe, quizá corran con un poco de suerte cuando el insomnio se apodere de mí y se conjugue con mis devaneos intelectuales, cuando las dudas me posean y no haya exorcista más poderoso que el delirio, cuando el naufragio no sea más que la única opción y termine refugiándome en la indecente soberbia del conocimiento que por sí y para sí inútil es.
Me sé de tal suerte desordenada, que el orden me obsesiona. ¡Vaya forma de llevar dicotomía tal! De alguna manera la demanda implícita de la escritura constante pugna por hacerme calzar la horma del orden; la ausencia y el abandono, de apoco me esterilizan, impiden el cumplimiento del deber; la inmensidad de lúgubres huecos paralizan la máquina pensante, eso parece, eso quiero creer, puede ser también la escapatoria más cobarde y vil. Ahí donde la constancia gesta el orden el éxito ve su luz –Coraje y Valor, me repito a veces-. Me siento obligada a cubrir los huecos, eliminar en la medida de lo posible la oscuridad, así que, he optado por la resolución más absurda y la que, de hecho, detesto más: Administrar. No es la primera vez que lo intento, en alguna entrada pretendí de manera distinta ordenar, no puede, claudiqué. ¡Joder! Qué más da, lo intentaré de nuevo, ahora de esta forma.
Véase que muy bien puede ser todo esto un pretexto para evadir los deberes, que por cierto son de carácter urgente, aunque he de confesar que nada me tiene más atada a ésta luna que el deseo de fluir. Hay tanto acá dentro y no hallo espacio mejor que el silencio del fondo blanco del procesador de textos (Quisiera decir de la hoja en blanco seducida por la tinta, pero el simbolismo pierda cada vez más su sentido. ¿Quién se vierte actualmente sobre papel? Pero qué vista tan corta la mía.) Que aburrimiento, cuál es el sentido de escribir para uno mismo a sabiendas de voyeurs invitados. ¿Escribe uno para ellos? ¡Qué calvario para tan honorables escasos lectores!
So pena. Escribo de todo, de nada. No hay un punto claro, me pierdo con facilidad, como sea, no pretendo ser reconocida por don alguno, que por cierto, pocos son los que son.
Y bien, había un punto o una línea a seguir, debería decir una acción representada por la palabra administrar, aunque por sí misma me provoque repulsión, ella es la guía de esta noche, por más tedioso que parezca algún resultado positivo habrá.
Veamos el curso comenzó el día nueve de agosto, comencé el día doce, de ahí que debería haber una entrada nueva cada día par, lo cual es imposible por obvias razones, no todos los meses terminan en números par y mis ganas de sistematizar no dan para planear las entradas por mes. Dejemos esto en pequeños indicadores numéricos. Hasta el día de hoy, madrugada de lunes 20 de septiembre, considerado como domingo -se omite la aclaración de las madrugadas- han pasado 40 días desde el inicio del blog, del que se demanda oficialmente una entrada cada tercer día, así pues 20 son las que deberíamos encontrar en este espacio virtual de las cuales sólo se cuentan 14, solamente –incluida la presente- faltan seis entradas, seis huecos por cubrir. La ausencia no es tan grave como creía, confieso me un tanto aliviada, no obstante, no dejo de lado el hecho de que rellenar huecos no garantiza el éxito, dejemos claro, sólo intento resarcir para continuar sin ausencias que me llamen a la oscuridad. Paradójico, pareciera que pierdo el tiempo.
De las seis entradas ausentes, se demanda un texto que atienda a las características de una descripción –demanda específica del curso-; además una crítica de la puesta en escena "Más pequeños que el Guggenheim" (la reseña del por qué en el primer intento no fue posible ver la obra, no cuenta para tales fines); también una reseña a forma de relato del ejercicio de "Observación antropológica" nocturno, de modo que restan tres espacios para temática libre, uno de los cuales será ocupado por el anexo que ha nacido a la par de éste intento de administración de espacio virtual, como una molestia en la muela, o un cólico menstrual. Al final del recuento, son únicamente dos las ausencias latentes.
Tres de la mañana, horario de rigor para intentar conciliar el sueño y dormir por lo menos dos horas.
Hasta aquí con la sistematización.


Luna sin noche.



lunes, 6 de septiembre de 2010

A mi Sofía adorada.

Bitácora.



México. Lunes 06 de septiembre de 2010.

París más menos, 17 horas avanzadas del martes 07 de Septiembre de 2010).



Onomástico número 29 de la señorita Dalila Alejandra.



Estaba muy dispuesta ya a entregarme por completo a las delicias del sueño reparador, después de comenzar una nueva ronda de desvelos de veintidós horas de vigilia por dos de sueño, no obstante las ventajas de la fuerza de voluntad que le pueden imponer a uno las nuevas tecnologías de las comunicaciones me han hecho saltar de la cama, increíblemente absurdo, pero fue con la idea de cómo puede ser loable una madre que no se esfuerza.



Debo decir que lo que me sacó a puntapiés de entre sábanas fue una súbita nostalgia, un golpe momentáneo que me produjo vértigo, mareo de estar ahí, tendida. Es que suceden tantas cosas ante nuestros ojos cada día y tan difícil es detenerse a ver con detalle, todo sucede tan deprisa, es tan líquido el tiempo.



Cada noche me da un pesar inexplicable no poder ir a dormir al mismo tiempo que mi hija lo hace, mi nena hermosa pregunta cada noche sin falta y sin perder jamás la esperanza ¿mami, vendrás a dormir conmigo hoy?; -Más tarde mi amor, más tarde-; Bueno mami, pero me tapas y me cuentas un cuento. –Sí mi amor- Debo confesar que no siempre lo cumplo, en muchas ocasiones el letargo del cansancio acumulado durante la jornada me amarra con aplomo al banco que acompaña al concierto de mi escritorio sobre el cual descansa el ordenador siempre encendido, dado que no tengo un aparato electrónico cuya función específica sea reproducir música, ¡Tuns está siempre a mi disposición, suavizando con melodías, por demás está decirlo, de lo más versátiles que se le pueda ocurrir al lector. Me veo en muchas ocasiones tristemente contestando desde este sitio, sin saber cómo librarme de esta afán por dar el ancho, por librar mis miedos, superar los retos, cumplir las metas y entre tanto mi pequeña, paciente, espera muchas noches que mami le cuente un cuento y la tape al dormir. He forjado de mi hija una niña independiente y muy capaz. Ella se prepara para ir a dormir, tras la indicación -es hora de dormir, ya sabes lo que tienes que hacer: lávate los dientes, ponte el pijama y a dormir- comienzo el trajín. Busca su pijama, elije de entre las muchas que la abuela le ha dado, la que le apetece usar tal o cual noche, se cambia, se lava los dientes, toma su muñeco de peluche favorito, extiende la cobija se duerme.



Hoy fui tan feliz. A diferencia de los dos primeros semestres en la carrera, éste me ha sorprendido, me doy cuenta de que estoy creciendo. He aprendido muchas cosas, vislumbro otras tantas y lo veo reflejado en el día a día con mi pequeña. He desarrollado un ritmo de trabajo para los asuntos académicos. En fin.



Pese a los múltiples pendientes académicos, acudí a la cita, al ritual de las buenas noches. Tomamos un tiempo para peinarla antes de dormir, leímos un cuento, la tapé, le di muchos besos de las buenas noches y calló como roca. La jornada este ciclo escolar es intensa para ambas.



Nuestro día comienza a las cinco treinta de la mañana, de ser posible, diez minutos antes de la media, minutos que pueden salvar la mañana. De inmediato acudimos al ritual de la ducha, sin margen de error tenemos que estar fueraa las seis horas, para que ella tenga los treinta minutos siguientes, en su ancho y largo total, para vestirse, portar el uniforme, zapatitos y una vistazo frente al espejo. Mi cambio no debe rebasar los cinco minutos, mientras ella se arregla, yo preparo el desayuno. A la media siguiente, ya debe estar tomando el desayuno y el lunch del día debe estar listo en la mochila. Siete horas en punto ya estamos camino al transporte colectivo. Media hora después ella debe estar su escuela, para que en la siguiente yo llegue con tiempo a mi primera clase. Al término de mi jornada, salgo corriendo para recogerla, regresamos a casa. Tiene el deber de cambiarse el uniforme y dejarlo doblado y en orden en su lugar, prepararse para comenzar su tarea, después comer, si el peso de los párpados aún le da lugar, juega un poco, cena y a dormir. Es una niña admirable.



Mi jornada como estudiante va siendo retomada desde la hora en que ella concilia el sueño hasta muy pasada la media noche. Así ha sido desde el ingreso a la universidad, el café es un aliado que no me puede faltar, no podría simplemente mantenerme lúcida a las tres de la madrugada para dormir dos horas y volver a comenzar. No sé cómo es que el día no me da para más. Aún así, martes y jueves la jornada se pone más emocionante. Toma clase de gimnasia en Ciudad Universitaria, así que el tour comienza cuando salgo de facultad corriendo al rumbo de la cineteca nacional para recogerla, regresar corriendo al campus y luego a casa, en caso de los jueves, después de gimnasia aún hay que ir a mi clase de comunicación y cultura de seis a ocho, pobre mi niña, por lo menos este jueves ha terminado molida.



Hoy sentía extremada tranquilidad, disfruto cada momento con mi niña, bailamos después de comer, charlamos de lo que pasa en su escuela, en la mía, salimos a dar una vuelta a la tienda, leemos juntas. La amo, me siento tan afortunada de su existencia, me enriquece el alma, sus sonrisas y carcajadas me hinchan el corazón de felicidad. Es un sentimiento que por más inexplicable e inteligible que pueda ser, sale de mis manos, si alguna vez alguien ha sentido que el corazón revienta de alegría, eso es poco, muy pequeño y lejano del amor entre una madre y su pequeña.



Amo sentirla a mi lado durante la noche, como un bulto, que sigue la marea de sus sueños y se pasea por el terreno de la cama. Desde que nació dormimos juntas y desde entonces, es natural que me propine patadas o manotazos en cualquier parte de mi cuerpo, desde los pies hasta la cara, nada raro es despertar con un pie en mi nariz. ¡Amo despertar y sentirla a mi lado! Amo sus aromas, los buenos y los malos, aunque para mí todo en ella es tan delicioso, la dulzura de su aliento al despertar, el humor de sus amaneceres, su gesto perdido y plácido en el sueño reparador del cual ella sabe que sus huesos se prenden para crecer, ella lo sabe, debe recibir dormida las primeras horas de la noche para que los huesos hagan lo propio. Cielos, amo tanto a esta pequeña que ahora mismo yace con todo su esplendor en nuestro lecho, segura, cómoda, tan hermosa ella.



Me importa muy poco esta noche la opinión que me merezca el lector, sólo aprovecho el espacio, por una parte cumplo y por otra fluyo. Tenía todo un espacio ocupado para otras cosas y al final me ganó el ardid de la maternidad pueril.



Te amo pequeña Sofía. Te amo tanto. Adoro estrecharte entre mis brazos, sentir el peso de tu cuerpo suspendido en ellos cuando te das toda tu al calor de mami. Te amo tanto mi amor. Te amo.