Noche fresca, solitaria. Paseo cómodo. Pies descalzos. Bóxer negro, corto, nylon. Torso descubierto, libre, a gusto; a gusto con la geografía que mira y siente; a gusto con la perfecta sintonía de (a) simetrías; a gusto con las líneas gruesas y finas, con las texturas, con las veredas, con los montes, con los valles, los pozos, las fuentes, las lagunas; a gusto con la cadencia y el ritmo imperfecto de una piel inquieta. El deseo por refrescar el cauce donde la voz nace, le levanta del lecho, le arroja ante el espejo. Escapan primero los pies traviesos, que soberbios retan el filo del suelo. Luego el resto, sin si quiera pensarlo atraviesan la imagen, el reflejo…
Sabe a un extraño "continuará"...
ResponderEliminarSoledad acompañada.
ResponderEliminarLos quiero ¡
ResponderEliminarLes dejo un gran abrazo para que lo tomen cuando por acá se den de nuevo una vuelta.